¿Cómo sería la vida de tu hijo si una sencilla operación pudiera corregir su estrabismo de forma definitiva?

Si te preguntas si la cirugía es lo más adecuado para tu hijo… tal vez te interese conocer la historia de Julia y el cirujano que ha alineado los ojos de 1017 pacientes en los últimos 8 años.

Francamente, estábamos aterrados.

Cuando el Dr. Hurtado nos dijo que la mejor opción era operar a nuestra hija, nos asustamos mucho. 

Solo tenía 5 años y nos daba un miedo tremendo someter a una niña tan pequeña a una anestesia general. 

Recuerdo cuando el Dr. Hurtado nos dijo que había que operar, que era el mejor momento. La cabeza me iba a mil por hora:

“¿Es lo más adecuado para Julia?”
“¿Estaremos haciendo lo correcto?”
“¿Y si algo sale mal?”

“¿Y si se queda peor que antes?”
“¿Le va a doler?”
“¿Se le volverá a torcer el ojo cuando sea mayor?”

Entonces, mi marido preguntó cuáles eran los riesgos. Y el Dr. Hurtado nos los explicó al detalle. Mientras lo hacía, no dejaba de mirar y sonreír a Julia, que notaba también nuestro nerviosismo. Ella jugaba con el globo ocular gigante que el doctor usa para explicar a los niños (y a sus padres) cómo funcionan los ojos y lo que hay que corregir para alinearlos.

Respondió nuestras dudas una a una. Como si tuviera todo el tiempo del mundo para nosotros. Pero hubo una frase que nos hizo reaccionar:

“Si fuera mi hija, la operaba sin dudarlo”. 

Esa frase lo cambió todo. 

Esa frase y recordar, como en una película muy rápida, todo por lo que había pasado Julia.

Globo ocular que utilizo en mi consulta

Tropiezos, burlas crueles, dificultad para aprender, tortícolis y dolores de cabeza… El estrabismo implicaba mucho más que tener los ojos torcidos

Nos dimos cuenta del estrabismo de Julia cuando tenía 2 añitos. 

Un día, de repente, empezó a desviar el ojo derecho. 

Ella era muy pequeña para notar que el estrabismo le impedía hacer lo que a un niño normal. Caminar sin tropezar, mirar los dibujos sin torcer la cabeza o incluso coordinar sus brazos para hacer algunos movimientos. Para ella, la vida era así. Pero para nosotros era evidente que suponía un problema en su día a día. 

Entonces, el oftalmólogo de la Seguridad Social nos dijo que debía llevar parches. Se lo ponía un día en cada ojo unas 5 horas. Ella ya no se acuerda porque era muy pequeña. Pero a mí me costaba mucho ponérselo. Me daba penita. Y a veces ella se cansaba de los parches y se los arrancaba, desesperada.

Tras varios meses con parches, apenas hubo mejoría. 

No sabíamos si podíamos llevar a Julia a que aprendiera a nadar por si corría algún peligro. Necesitaba la ayuda de la barandilla para bajar las escaleras porque no calculaba bien la profundidad de los escalones. Cuando pintaba, torcía la cabeza y tenía que ayudarse del dedo índice para no salirse de la línea. 

Cuando le contábamos un cuento, apenas miraba el libro porque le bailaban los dibujos y sentía mareos. Vomitaba siempre que íbamos en coche, seguramente por las náuseas que le provocaba su visión doble. 

Así que, cuando vimos que los parches no corregían su problema,  decidimos buscar a un oftalmólogo que fuera experto en estrabismo infantil. 

No sé por qué es así pero...

El estrabismo, en especial el infantil, siempre ha sido el patito feo de la oftalmología.

La mayoría de las clínicas oftalmológicas tiene grandes profesionales que saben mucho de enfermedades de la retina o de operar cataratas. Pero es mucho más difícil encontrar a un buen experto en estrabismo. 

No sé por qué es así. Y más cuando 4 de cada 100 personas en España (entre el 1 y el 6 % en el mundo) tienen algún grado de estrabismo. Pero la verdad es que existen muy pocos oftalmólogos especializados en cirugía para alinear los ojos. Y que operen niños y lo hagan bien, todavía menos.

Por suerte, dimos con el Doctor Hurtado. 

Nos habló de los 3 problemas que suelen ocurrir en los niños con estrabismo. Aparte del problema estético propio de no tener los dos ojos alineados, corríamos el riesgo de que Julia fuera perdiendo la visión en el ojo que torcía. Lo que los oftalmólogos llaman el ojo vago. Además, puesto que los dos ojos no cooperaban entre sí, era probable que la niña no pudiera ver en relieve. Lo que explicaba que tropezara con los escalones y bordillos de la calle. 

Como la maduración de la visión se produce hasta los trece años, era interesante corregirlo lo antes posible para mejorar estos tres problemas.

La anestesia general era lo que más nos preocupaba

El Doctor Hurtado nos dijo que en niños hasta 12 años es preciso realizar la operación mediante anestesia general porque no son lo suficientemente maduros como para que los pudiera operar con gotas y sedación, como ocurre con niños de mayor edad y adultos. 

Con las gotas, el doctor ajusta la musculatura de los ojos mientras el paciente está consciente y despierto. Afloja de aquí, tira de allá… y tras cada ajuste de los músculos que alinean el ojo y le dan movilidad, el paciente se incorpora y el doctor comprueba el grado de corrección y de alineamiento. Y el paciente, que está despierto en todo el proceso, le va diciendo si sigue viendo doble o si tiene alguna molestia. Y se van haciendo los retoques que haga falta hasta que los ojos queden lo mejor posible. 

Con anestesia general, esos retoques, en caso de necesitarlos, se tienen que hacer en una segunda intervención, aunque no suele ser habitual. De hecho, así fue con Julia.

Eso sí, aunque con mi hija emplearon anestesia general, la operación duró unos 30 minutos. Además, le pusieron tan poquita anestesia que se le pasó muy rápido y a continuación nos pudimos ir a casa porque no tuvo que quedarse. ¡Incluso tenía los ojos abiertos cuando la sacaron del quirófano!

Si me preguntas qué es lo que más nos gustó de todo el proceso, te diré que fue el trato cercano recibido desde el primer momento. Este tipo de operaciones en niños tan pequeños crea mucho nerviosismo, pero la tranquilidad y la atención que nos brindaron el Dr. Hurtado y su equipo redujeron al mínimo nuestros nervios.

Ahora, solo su abuela y yo notamos que se le va un poquito el ojo cuando se quita las gafas

Julia ya tiene los ojos rectos, sin estrabismo. 

Solamente, y te tienes que fijar, cuando se quita las gafas, se le va un poquito el ojo. ¡Pero solo se lo notamos su abuela y yo!

El tiempo de recuperación que necesitó fue mínimo. En apenas unos días ya no tenía molestias y desde el primer día mejoró muchísimo su vida.

El ojo que torcía y que estaba perdiendo visión, cada día ve mejor. Y eso le permite tener una vida normal para estudiar. 

Julia era pequeña cuando la operaron, pero si lo hubiéramos retrasado, habría sido algo difícil con lo que lidiar en el cole. Ya sabes a lo que me refiero; no solo problemas para aprender, sino también las burlas, muchas veces crueles, de los otros niños.

Casi de la noche a la mañana, Julia dejó de tropezarse al pasear o bajar escaleras. También mejoró su destreza con las manos: por su último cumpleaños su abuela le había regalado uno de esos juegos para fabricar pulseras y collares de colorines. Nunca había podido usarlo. Pero a la semana de operarla, estuvo toda la tarde enhebrando bolitas y nos regaló una pulserita de colores a cada una. Todavía guardo la que me dio como si fuera la joya más valiosa del mundo. 

Todo fue a mejor desde la operación. También a la semana dejó de torcer la cabeza para mirar la pizarra o los dibujos animados. Pintaba y coloreaba fichas sin salirse de la línea. Y al mes, nos dijo que quería aprender a nadar y en pocas semanas nadaba a braza perfectamente.

Ya han pasado 5 años desde la operación. Y Julia hace todas las cosas propias de una niña de su edad. Le encanta jugar con sus amigos al fútbol. Es una gran delantera. Disfruta patinando y montando en bici. Y sigue el ritmo en sus clases de funky dando giros sin parar. Incluso es capaz de ver películas en 3D sin que le duela la cabeza o los ojos dejen de estar alineados.

Atrás han quedado los miedos y las dudas sobre si estábamos haciendo lo correcto para Julia.

No puedo saber cómo es el estrabismo de tu hijo. Pero sí te puedo decir que poner a nuestra hija en las manos del Dr. Hurtado ha sido, sin dudarlo, una de las decisiones más acertadas que hemos tomado en nuestra vida.

Si quieres que el Dr. Hurtado estudie el caso de tu hijo y te oriente sobre si la cirugía es el tratamiento idóneo para su estrabismo, pide cita ahora mismo

Tras la operación, los ojos quedan perfectos o notablemente mejor en 9 de cada 10 niños con estrabismo

Soy el Dr. Javier Hurtado Ceña y llevo 11 años dedicándome al estrabismo y a la oftalmología pediátrica.

He operado 1017 pacientes en los últimos 8 años.

Aunque el estrabismo es una desviación de los ojos que, a veces, no puede corregirse del todo, en el caso del estrabismo infantil, mi tasa de éxito es del 90 %. Es decir, 9 de cada 10 niños consiguen una alineación en los ojos perfecta o notablemente mejor.

En niños menores de 12 años tenemos que recurrir a una anestesia general.

Esto hace que sea un poco más difícil dar con el resultado deseado en la primera intervención.

Soy el Dr. Javier Hurtado Ceña y llevo 14 años dedicándome al estrabismo y a la oftalmología pediátrica.

He operado 1017 pacientes en los últimos 8 años.

Aunque el estrabismo es una desviación de los ojos que, a veces, no puede corregirse del todo, en el caso del estrabismo infantil, mi tasa de éxito es del 90 %. Es decir, 9 de cada 10 niños consiguen una alineación en los ojos perfecta o notablemente mejor.

En niños menores de 12 años tenemos que recurrir a una anestesia general.

Esto hace que sea un poco más difícil dar con el resultado deseado en la primera intervención

Como digo, en la mayoría de los casos, con una intervención es suficiente. En los pocos casos en los que hay que volver a retocar, una segunda intervención suele bastar para corregir la desviación o molestias que hayan podido quedar tras la primera cirugía.

Como digo, en la mayoría de los casos, con una intervención es suficiente. En los pocos casos en los que hay que volver a retocar, una segunda intervención suele bastar para corregir la desviación o molestias que hayan podido quedar tras la primera cirugía.

¿Operación con anestesia general o cirugía con gotas para mi hijo?

Cuando el niño tiene más de 12 años y no sufre alguna discapacidad que lo impida, se puede operar con unas gotas que anestesian el ojo.

De esta forma, puedo ir corrigiendo y retocando el ojo en la propia intervención, preguntando al niño, que está despierto en todo momento, si ve bien con el cambio efectuado.

Esto permite alcanzar mejores resultados de alineamiento en una sola operación. Pero, para ello, el niño tiene que tener la madurez suficiente para poder contarme cómo ve cuando se lo pido. De ahí que lo recomendable sea operar con gotas a partir de los 12 años.

Tu hijo se merece acceder a los últimos avances en cirugía del estrabismo infantil

Con independencia de la edad de tu hijo, si es candidato para una operación, se va a beneficiar de algunos de los avances y mejoras que he ido introduciendo en los últimos años.

Algunas de ellas son:

  • La sustitución del uso de puntos en la cirugía por un “pegamento”. Una sustancia biocompatible para reducir las molestias posoperatorias al mínimo.
  • El uso de una anestesia menos agresiva que la anestesia pinchada que normalmente se utiliza para los casos más difíciles.
  • El empleo de un aparato especial que permite hacer unas mediciones más exactas del estrabismo en todas las posiciones del ojo y medir con precisión milimétrica los desvíos  tras la operación y en las revisiones.

Tan pronto como en dos semanas tras la primera consulta, puedo operar a tu hijo de su estrabismo

Entiendo que el miedo puede frenarte a dar este paso. Al fin y al cabo, yo también soy padre de tres niños y he visto a cientos de padres pasar por lo que estás viviendo ahora.

Tras 14 años tratando pacientes como tu hijo, puedo decirte que operar es el último recurso. De hecho, si veo que es posible corregir su estrabismo con una gafa, prismas o tratamientos de terapia visual, yo seré el primero en proponértelo.

Pero si la cirugía es la opción idónea para tu hijo, por edad, porque todo lo anterior no ha funcionado, porque lo está pasando mal, te lo haré saber. Y podemos programar la operación tan pronto como en dos semanas desde nuestra primera consulta.

Porque los dos sabemos que el estrabismo es mucho más que un problema meramente estético. Y que ningún niño debería verse privado de una vida normal cuando existe una solución fiable y segura.

Con cariño y determinación.
Dr. Javier Hurtado Ceña

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